|
 |
No caer en la trampa |
|
Cuanto antes empiece a fumar, mayor será el consumo y la adicción. Si el primer cigarrillo responde a un gesto social, también puede revelar un determinado malestar, una preocupación no detectada.En ocasiones, sobre todo durante la adolescencia, uno no se siente feliz consigo mismo, tiene miedo al futuro y no es capaz de fijarse metas. Pero, a cualquier edad, un simple período de duda puede provocar un deseo de refugiarse en cualquier tipo de droga, incluido el tabaco.
Si uno tiene intereses, actividades y ocupaciones regulares, podrá evitar la tentación de fumar.
Las actividades deportivas, culturales o intelectuales constituyen una distracción excelente contra el tabaco y, además, contribuyen a la integración social. Cuanto más despierta esté su mente, más útil se sentirá usted y menos deseos tendrá de fumar.
Fíjese metas en la vida y busque intereses diversos. De este modo, no se sentirá tentado por la necesidad de fumarse un cigarrillo. |
|
|