|
 |
Aprender a respetarse a sí mismo |
|
La dualidad entre fumadores y no fumadores es cada vez más patente en algunos lugares. ¡Todo el mundo habrá tenido alguna experiencia similar! En un lugar público, no es extraño presenciar esa rivalidad.
Los fumadores se sienten rechazados; tienen la impresión de que su libertad está siendo coartada.
Y los no fumadores, en cuanto perciben el olor del tabaco, también consideran que su libertad no está siendo respetada.
¡Es la libertad de fumar contra la libertad de no sentirse ahumado!Es difícil encontrar un compromiso si no existe un mínimo de respeto, cortesía y ganas de vivir y dejar vivir.
Sin embargo, si a pesar de la evidente buena voluntad, fumadores y no fumadores no llegan a un entendimiento, no olvide que existen leyes y medidas muy precisas que exigen el respeto a los no fumadores en los lugares públicos y en los centros de trabajo. Estas leyes no tienen una función punitiva, sino que forman parte de un auténtico programa de protección de la salud pública.
Fumadores y no fumadores deben saber cómo mostrar tolerancia y respeto mutuo. Para proteger a los no fumadores del tabaquismo pasivo, existen leyes muy estrictas. |
|
|