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Ser consciente del peligro |
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El tabaquismo pasivo aún sigue siendo un término poco claro para la mayoría de la gente. Ni siquiera los no fumadores son realmente conscientes del peligro que representa ser fumador pasivo.
No cabe duda de que el humo y el olor de los cigarrillos puede molestar, irritar los ojos, y penetrar en las telas y la ropa; pero, además de estos efectos visibles, el tabaco representa una auténtica amenaza, tanto para los fumadores como para su entorno.
Además de la fragilidad de los bebés y los niños ante el tabaco, el tabaquismo pasivo afecta a todas las edades y clases sociales.
Cada año, en todo el mundo, se producen miles de cánceres y fallecimientos debidos al tabaquismo pasivo; por tanto, una persona no fumadora puede sufrir también un cáncer propio de un fumador.
El único modo de acabar con el tabaquismo pasivo es siendo plenamente conscientes del peligro que supone. |
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