¿Cómo convencer?
Existen dos tipos de fumadores pasivos:
- Los niños, que no pueden defenderse.
- Los adultos no fumadores, que deben ser conscientes de los peligros y evitarlos

Incluso antes de nacer, un niño puede ser víctima del tabaco. Esto es así, evidentemente, si la madre es fumadora, si la madre no lo es pero el padre sí o bien si la madre se encuentra en un entorno de fumadores. Los efectos del tabaco pueden ser nacimientos prematuros, malformaciones y un peso anormalmente bajo al nacer. En el caso de los niños pequeños, un entorno de fumadores provoca infecciones respiratorias o de oído, contribuye a los ataques de asma y es un factor de riesgo para la muerte súbita del lactante.

El niño no es consciente del peligro que supone el humo del tabaco y no intentará protegerse de él. Un niño que pase el 80% del tiempo en lugares cerrados e inhalando humo generará un hábito y, posteriormente, una dependencia.

El humo contiene más de 4.000 productos, la mayoría de los cuales son tóxicos, y 40 sustancias cancerígenas que son inhaladas tanto por el fumador como por las personas que lo rodean.

Una persona no fumadora cuya pareja fuma tiene un 25% más de riesgo de sufrir cáncer de pulmón. También existe la posibilidad de padecer otras patologías, tales como las enfermedades vasculares.

Al ventilar una habitación con humo, se reducirá notablemente el olor a tabaco, pero sólo se eliminarán parcialmente los componentes químicos que forman el tabaco. En una habitación en la que ha estado un fumador, el aire seguirá estando viciado durante un tiempo considerable después de que el fumador se haya ido.

Aunque los lugares públicos suelen ser áreas donde no está permitido fumar, a veces es difícil evitar las molestias del tabaco. La persona no fumadora, por su propio bienestar, preferirá lugares en los que no se permite fumar (bares, restaurantes, discotecas…).
Molestia del tabaco, peligros del tabaquismo pasivo : HELP