el término inglés cigar (puro) proviene de la palabra española cigarro, una palabra de etimología incierta, que podría proceder del vocablo maya zicar (fumar) o del vocablo español cigarra, animal al que se parece en forma y color. El puro es un cilindro formado por una hoja de tabaco enrollada sobre otras hojas o rellena con pequeños fragmentos de hojas de tabaco trituradas. El extremo del puro se calienta hasta que se pone rojo para poder inhalar el humo o mantenerlo en la boca. De hecho, la diferencia con el tabaco ácido de los cigarrillos es que el humo del puro no se tiene que inhalar para apreciar todo su sabor y sus efectos. Los tipos de tabaco utilizados en la fabricación del puro se cultivan principalmente en Brasil, Camerún, Cuba, República Dominicana, Indonesia, Nicaragua y Estados Unidos. Aunque parezca más elegante y refinado, el puro es igual de perjudicial que el cigarrillo. Además, contiene numerosas sustancias tóxicas e irritantes que pueden provocar dependencia y un gran número de enfermedades, como cánceres, accidentes cardiovasculares y bronquitis crónicas. Al igual que el cigarrillo, el humo del puro es desagradable y nocivo para las personas que rodean al fumador.
El programa europeo HELP para luchar contra el hábito del tabaco puede proporcionarle mucha información y apoyo para dejar de fumar.
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