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Unidades móviles para rebajar los humos
17/10/2008
La guerra contra el tabaco se ha declarado también en la India. En los últimos días, innumerables carteles de "prohibido fumar" han aparecido en las puertas de restaurantes, bares, hoteles y otros locales públicos de Nueva Delhi.
Incluso los propietarios de los puestos callejeros de venta de tabaco han colocado la advertencia en sus chiringuitos, bien visible al lado de las hileras de cajetillas y mecheros.

Es el resultado de una rígida ley que ha vetado el tabaco en casi todos los lugares públicos de la India, con la excepción de la calle y algunos parques. Como para dar una cierta entidad moral a la norma, el Gobierno ha hecho que entre en vigor este mes, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi, quien --como se han encargado de recordar las autoridades-- ni fumaba, ni bebía.Sin embargo, por mucho que insista el Gobierno, parece que las costumbres de Gandhi están más bien lejos de haber dejado huella en la sociedad india, al menos en lo que a tabaco se refiere. Se calcula que en el país asiático hay unos 120 millones de fumadores, que consumen desde marcas importadas hasta los populares bidis locales, conocidos como "los cigarrillos de los pobres". Son hojas secas enrolladas a mano y con tabaco picado en su interior, normalmente de calidad bastante dudosa.
Un paquete de 25 de estos cigarritos cuesta unas 20 veces menos que un paquete de cualquier marca occidental. En Delhi, es el tabaco de las clases humildes; en las aldeas rurales, el de casi todos. Eso sí, la mayoría de quienes sostienen un cigarrillo o un bidi entre sus dedos en la India son hombres. Hace años, en las producciones de Bollywood era fácil reconocer quién era la mala y perversa de la película: era la única mujer que fumaba. Ahora ya no, pero solo por el hecho de que también en Bollywood se ha prohibido que los actores y actrices fumen ante las cámaras.Esta no es la primera vez que el Gobierno intenta que los fumadores indios lo dejen. De hecho, hace cuatro años trató de implantar una prohibición similar, que fue desoída a partes iguales por fumadores y autoridades. Y eso que aquella vez hubo además una persistente campaña telefónica: durante varios meses, los residentes de Delhi recibieron llamadas de expertos del Ministerio de Sanidad que les pedían que, por favor, dejasen el nocivo hábito del tabaco.La estrategia actual es menos sutil: tras la prohibición, por las ciudades patrullan las llamadas "unidades móviles para el control del tabaco", alertas para cazar in fraganti a quien se eche a la boca un pitillo donde no debe. En Nueva Delhi hay ocho de estas unidades, que hace unos días dejaron atónito a más de uno cuando lanzaron redadas antifumadores en casi 400 autobuses públicos llenos de pasajeros.También ha habido inspecciones en bares y restaurantes, porque solo aquellos con más de 30 mesas tienen permitido habilitar una zona especial para fumadores. Así que la mayoría de los hosteleros se han resignado a colgar el cartel de No fumar y han asegurado públicamente que respetarán la prohibición. Igualito que hace cuatro años.

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